La antigua villa romana de Boca do Rio: un excepcional complejo de productos del mar

La antigua villa romana de Boca do Rio: un excepcional complejo de productos del mar

Es considerado el segundo mayor complejo industrial de esta tipología en toda la orilla mediterránea durante el Imperio Romano

La “Historia del Mes” consiste en una iniciativa expositiva del Centro de Interpretación de Vila do Bispo iniciada en enero de 2015 donde, mensualmente, se presenta un objeto y un discurso informativo asociado. Además de la divulgación, valorización y reparto de determinados apuntes y curiosidades de la memoria colectiva del territorio, se pretende, con esta iniciativa, provocar hábitos de visita al equipamiento cultural.

En el pasado mes de septiembre el sitio lusitano-romano de Boca do Rio, en Budens, recibió una amplia campaña de excavación arqueológica que permitió ampliar significativamente el conocimiento relativo a algunos aspectos del remoto pasado humano de la comarca de Vila do Bispo. Esta campaña de verano se desarrolló a raíz de los trabajos iniciados en marzo pasado, cuando un multidisciplinario equipo internacional, compuesto por arqueólogos y geólogos con sede en la Universidad del Algarve y en las universidades alemanas de Marburg, Colonia y Aix-la-Chapelle, ha iniciado una nueva frente de investigación en el arqueosítio romano de la Boca del Río.

La Historia del Mes de septiembre promueve el justo reparto de un considerable conjunto de inéditas novedades sobre la dimensión y la organización espacial y funcional de la villa de Boca do Rio, un establecimiento romano especializado en la producción de conservas y de otros preparados piscícolas que, al momento, ya se asume como el segundo mayor complejo industrial de esta tipología conocido en toda la orilla mediterránea durante el Imperio Romano.

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Novedades de la antigua villa Romana de Boca do Rio

En el pasado mes de septiembre el sitio Lusitano-Romano de Boca do Rio, en Budens, recibió una amplia campaña de excavación arqueológica que permitió ampliar significativamente el conocimiento relativo a algunos aspectos del remoto pasado humano del municipio de Vila do Bispo.

Se trata de una iniciativa compartida entre el Municipio de Vila do Bispo y la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad del Algarve, contando además con la fundamental contribución de la universidad alemana de Marburgo. Los trabajos fueron coordinados por el Profesor João Pedro Bernardes (FCHS-UALG), en colaboración con el Profesor Felix Teichner (Philipps University Marburg) y con el arqueólogo municipal de Vila do Bispo, Ricardo Soares.

Esta campaña de verano se desarrolló a raíz de los trabajos iniciados en marzo pasado, cuando un multidisciplinario equipo internacional, compuesto por arqueólogos y geólogos con sede en la Universidad del Algarve y en las universidades alemanas de Marburg, Colonia y Aix-la-Chapelle, frente a la investigación en el arqueosítio romano de la Boca del Río.

A lo largo de dos semanas y con un mes de marzo, se realizaron una serie de sondeos no invasivos, con el recurso a un cruce de diferentes métodos de prospección geofísica, lo que permitió descortinar potenciales evidencias de estructuras y de otras “anomalías” de origen humano oculto en el subsuelo del área.

Por su parte, la reciente campaña de septiembre pretendió confirmar, por vía de excavaciones arqueológicas, las “anomalías” geofísicas registradas en marzo, lo que resultó en un considerable conjunto de inéditas novedades relativas a la dimensión y la organización espacial y funcional de aquel (cada vez más ) importante establecimiento romano.

De hecho, se desenterraron y revelaron diversas estructuras de notable dimensión y en un excepcional estado de conservación, en particular tanques de salazón de pescado (cetarios – del Latín cetariae), embasamientos y paredes de edificios, algunos con morteros y estucos increíblemente preservados, derribos de paredes (de Latín tegulae y imbrex), muros, sistemas de canalización y de drenaje, además de artefactos como fragmentos de ánforas y de cerámica utilitaria, en especial de tierra sigillata, monedas, etc..

Hoy sabemos que la villa romana de Boca do Rio se especializó en la producción de preparados piscícolas, cruzando la abundancia y variedad del pescado y del marisco de la costa sur, la calidad del sal otrora extraído del estuario envolvente (Paul da Lontreira), el acceso directamente a la gran vía de circulación marítima del Mediterráneo y la relación de complementariedad con otros establecimientos romanos de la región, en particular del Martínez, un sitio especializado en la subsidiaria producción anfórica de contenedores de almacenamiento y transporte de los productos conserjes oriundos de Boca do Rio.

Troia, en la margen izquierda del río Sado, junto a su desembocadura, frente a Caetobriga (la actual Setúbal), es de lejos el mayor complejo fabril de producción de conservas y de otros preparados piscícolas conocido en toda el área del antiguo Imperio Romano. Con los nuevos datos, exhumados en septiembre, ya podemos afirmar, “sin sombra de duda”, que la villa romana de Boca do Rio asume ya un destacado 2º lugar en este “ranking” mediterráneo.

Aunque parcialmente excavada, el área de ocupación ya ha documentado un excepcional conjunto de talleres romanos y de tanques de salazón de diversas dimensiones, destinados a la producción de preparados piscícolas como el garum, el liquamen y el linfatum. El mayor tanque identificado fue enteramente excavado y registró la rara dimensión de 4 x 3 metros, con 2.20 metros de profundidad. Del fondo de esta cetaria se extrajo una oscura capa de desechos orgánicos, compuesta por los restos de peces de la última salmuera allí realizada (allex). Increíblemente, pasados ​​unos 1500 años, todavía se sintió un ligero olor a “pexum”.

El garum, el liquamen y el linfatum eran géneros de salsa o condimento muy apreciados en la Antigüedad Clásica, en particular durante el período y en todo el Imperio Romano. Se trataba de largas salmueras que combinaban sangre, sangrado, vísceras y otras partes seleccionadas del atún o de la caballa, mezcladas con peces más pequeños, crustáceos y moluscos macerados, a los que se añadían hierbas aromáticas o especias. Las salmueras duraban cerca de dos meses y eran producidas al sol, en tanques denominados de cetarias (cetariae). Además de estas salsas, las salmueras producían una pasta denominada de muria, rica en proteínas, aminoácidos y vitamina B. A los restos y sedimentos depositados en el fondo de los tanques se daba el nombre de allex.

En los estuarios de la costa de Lusitania se produjeron los mejores garum y liquamen, productos que eran almacenados en contenedores anfóricos de transporte y exportados por vía marítima para todo el Imperio, siendo apreciados en cuanto delicia de lujo que alcanzaba valores exorbitantes para la época (6,5 l – 1000 denarios).

De destacar la monumentalidad y el increíble estado de integridad y conservación de estas estructuras, rellenadas por arenas de las dunas que se desarrollan, sobre la vista, en la ladera del Morro de los Medos o Lomba de las Pias, a la orilla de la playa. La conservación de las arquitecturas ahora exhumadas se debe precisamente a estas dunas que rápidamente envolvieron la villa romana tras su abandono en el siglo V. Curiosamente, en Budens, entre los más viejos, todavía sobrevive una leyenda que relata «una antigua población engullida por miedos de arena», es decir, por dunas de arena!

Históricamente, las ruinas de la villa romana de la Boca del Río ganaron visibilidad a raíz del tsunami generado por el gran terremoto de 1755. Desde los finales del siglo XIX este contexto arqueológico ha venido a acoger diversas intervenciones científicas que así fueron paulatinamente revelando una continua presencia humana, datable entre mediados del siglo I y el siglo V d. C.

De señalar que todos estos trabajos, y los respectivos investigadores, han sido acogidos en el CAI-NIA-VB | Centro de Acogida a la Investigación – Núcleo de Investigación Arqueológica de Vila do Bispo, un equipamiento municipal que rehabilitó las deshabilitadas instalaciones del antiguo Jardín de Infancia de Budens. En 2017, la “tasa de ocupación” del NIA-VB ya superó las expectativas iniciales, demostrando que se trata de un excelente polo de atracción de investigación, una distintiva oferta municipal que se traduce en retorno científico, en conocimiento sobre el territorio municipal, pero también en la animación sociocultural de localidades como Budens y Valle de Boi – un diferenciado concepto de “Turismo Científico”.

Texto y fotografía de Ricardo Soares (arqueólogo, CMVB)

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